Y un día al despertarte, te encuentras con un tablero gigante, lleno de piezas con una partida empezada y tu no sabes ni siquiera con quien combates. Parecen peones, soldados, misiones, cañones, torres, territorios, dos colores, reinas, y un rey al que supuestamente te toca proteger, pero ni te imaginas que función cumple cada uno, los esquemas no coinciden con lo que hasta el momento sabías, ¿y si el rey no es el rey, sino una ilusión óptica o un infiltrado disfrazado?. Miras a tu alrededor, y piensas ¿me toca mover?. A ver, vamos a pensar que hace cada cosa en ese sitio, y a ver cuantas sobran. Decido quitarlos del tablero y ponerlos en el suelo. Después de unos cuantos minutos, horas o días, he perdido la noción del tiempo, este pasa tan rápido que no me ha dado ni para contarlo, y es que hoy no tengo ganas de pensar, así que dejo el ajedrez, el risk, o de lo que vaya esta historia, los alineo en forma triangular y apunto y con una bola los tumbo a todos! Ah, sí, que placer jugar a los bolos!!!!!!.
LOLA Y EL CUENTO DE LA LECHERA
Hace 52 minutos









