Hace ya muchos años, antes de que aprendiera a reconocer las letras, cuando aún mi inocencia era impoluta, cuando no tenían sentido palabras como problemas, cuando era inconsciente de pertenecer a una sociedad, o a una etapa de la vida, cuando para mí todos éramos iguales, cuando lo único que nos distinguía era que los padres eran esos más altos, y a los que ya no les gustaba jugar y por alguna razón extraña siempre eran los que mandaban, ... hace ya mucho tiempo, ... descubrí el mundo a través de los cuentos, de sus graciosos personajes, de sus encantados paisajes, de sus desamores y finales felices. Y me empapé tanto, pasé tantas horas mirándolos, pasando páginas hasta llegar al final para volver a abrirlos y volver a empezar, que no puedo entender la vida de otra manera, sino como un montón de cuentos diarios, que ya no nos leen, pero que perfilamos cada noche antes de acostarnos. Y esta mañana, en que el frío hace días que ocupa nuestros días, he abierto el armario, he apartado la ropa y me he metido dentro, con suavidad he empujado el fondo, como en la Reina de las Nieves, y como en tantas y tantas ocasiones hemos experimentado haber cerrado una puerta y de repente se abre una ventana, ante mis ojos se descubría un paisaje blanco, y a lo lejos un castillo se levantaba rodeado de majestuosas montañas. No hay ni una sola pisada, pero se puede apreciar pequeños pueblos con chimeneas humeantes, y a través de los cristales familias enteras, comparten sonrisas y abrazos, calma y paz, se palpa solidaridad, tolerancia, comprensión y estrellas en el cielo alineadas mostrando un único camino, el camino que todos o muchos recorreremos, ese que no se debe quedar sólo en un buen deseo, no, ese camino es real, y como ya hemos aprendido a leer, leamos, y hagámoslo bien, porque lo dice muy claro: FELIZ AÑO NUEVO a todos!!!!!.
LOLA Y EL CUENTO DE LA LECHERA
Hace 52 minutos











