
Esta mañana cuando me he despertado, lo he hecho pensando en vosotros, sí, como casi todo el mundo, y he salido al comedor, he visto las bolsas debajo del árbol, ya he estranado uno de los conjuntos de ropa interior que me habeis dejado, gracias, son todos muy bonitos, y me han hecho mucha ilusión, aunque ya sabeis, que claro, no es la misma ilusión que cuando me dejabais muñecas y juguetes, pero no os preocupeis, es normal, ya me he hecho más mayor y he adquirido hábitos de adultos.
Me alegro de que este año haya acertado con el licor, porque habéis relamido hasta los vasitos. Pero el caso es, que me habéis dejado preocupada, porque no os habeis tomado las pastillas para los nervios, para la ansiedad y el estress que os dejé en la ventana.
Vereis, yo tube un jefe, que cuando llegaba a la oficina me decía: Marta, hoy necesito esto. A la hora y media, venía a decirme que necesitaba otra cosa, al cuarto de hora, su necesidad era otra, y así se pasaba todo el día, cambiando de necesidades. Cuando yo ya estaba hasta las narices, le contestaba: Mira, estoy preparando tu anterior necesidad, así que dime realmente que es lo que quieres y dejame en paz. Entonces me miraba, y normalmente contestaba: Vale perdón, cuando lo sepa te llamo.
Lo aguanté un año, eso sí, cuadrándome cada día, y dejándome guiar por lo que yo consideraba que era realmente lo que él quería. Al final, le dijé que me hiciera una lista cada día de lo que necesitaba, así, escrito, era más fácil, y si me decía algo, le enseñaba su lista y le cerraba la boca. Lo escrito, escrito está.
Por esta razón, entiendo que vuestro trabajo es estresante.
Con los niños terminaís rápido, ellos os escriben las cartas, y realmente lo tienen claro, piden todo lo que quieren, así que sólo tenéis que seleccionar, comprobar el presupuesto, y deseo cumplido!!!. Pero la cosa se os complican cuando os toca el turno de los mayores ..., eso es lo realmente estresante de vuestro trabajo, ¿verdad?.
Porque nosotros, los adultos, ya no escribimos cartas, y cuando nos preguntan por nuestros deseos, solemos pedir, Paz en el mundo, que se termine el hambre, que todos seamos felices, ..., y cosas por el estilo. Al principio me preguntaba ¿estarán sordos estos Reyes? ¿Es que acaso no se enteran de que todos queremos lo mismo?, con lo fácil que lo tienen, y lo barato que sale.
Pero hoy, hoy os entiendo. Porque eso, eso no se pide, eso se hace, sí, entiendo que si todos queremos la Paz, sólo depende de nosotros, y claro, me surge la pregunta final ¿realmente eso es lo que queremos?. Si, seguro, pero para conseguirlo necesitamos tener dinero, mucho dinero, una casa grande y con unas vistas impresionantes, cerca del mar y de la montaña, al poder ser con la playa por un lado y por el otro las pistas de sky. Queremos que los demás nos quieran, nos respeten y piensen como nosotros, para que así no discutan ni cuestionen nuestras decisiones. Queremos tener la razón en todo, queremos ser los más listos, y nunca equivocarnos. Queremos ser los más guapos, los más fantásticos, los más inteligentes. Queremos ser los más sábios. Los más rápidos en una carrera, los mejores futbolistas, las mejores bailarinas. Los mejores padres, los mejores hijos, los mejores abuelos. Queremos tener éxito y sobre todo no sufrir ninguna enfermedad. Queremos abrir nuestras neveras y si nos apetece caviar que esté llena de ello, si nos apetece frutos exóticos, pués lo mismo. Queremos dormir cuando tenemos sueño, y descansar cuando estamos cansados. Queremos divertirnos, y no tener responsabilidades cuando no las queremos. Queremos poder aparcar enfrente de casa, y cuando vamos de compras, delante de la tienda. Y ... bueno, queremos muchas cosas más, porque señores Reyes Magos, somos muchos y cada uno de nosotros es un mundo lleno de deseos, ilusiones, ambiciones y espectativas.
Es comprensible ¿verdad?. No pedimos nada malo, no me puedo imaginar una carta dirigida a Uds., en la que ponga:
Queridos Reyes Magos: este año me he portado muy bien, y me gustaría que mis vecinos se murieran de hambre, que mi familia no se hable, que los del país de al lado nos metan bombas, al ser posible algún Kamikaze humano que se estalle en mil pedazos. Y si podeis, me gustaría alguna guerra, unos atentados, y alguna catástrofe natural, como un huracan que arrase los cinco continentes, que el sol explote y que nuestras mascotas se quemen por radiaciones.
No, esto, aunque en el mundo seamos muchos, no me creo que alguien sea capaz de pedirlo.
Es que somos muy complicados, muchos gustos, muchos deseos, y muy contradictorios, aveces no sabemos ni lo que queremos, pero el espíritu Navideño nos invade, igual que cuando estamos borrachos que queremos a todos, ... nosé, espero que esteis bien, y que todo este año que os queda por delante, os de tiempo a recuperaros, y así, el año que viene, podaís seguir cumpliendo ilusiones, e iluminando los rostros infantiles, al fin y al cabo, vosotros sois mágicos.
Gracias de nuevo por los paquetitos de debajo del árbol, y el año que viene, os vuelvo a escribir la carta, así os facilito el trabajo. Os quiero mucho y ánimo, que hace dos mil ocho años que estais haciendo un buen trabajo.