Hace tiempo leí un artículo en una revista y escribí esto que he encontrado entre apuntes del colegio y cursos que he ido haciendo a lo largo de mi vida. Hablaban de los vampiros sentimentales, emocionales ¿que son?. Bueno pués son esas personas que te rodean y que de un modo u otro te hacen sentir culpables de sus desdichas. Personalmente, puedo creer que entre familiares haya algún que otro vampiro, pero no es en mi caso. Tampoco entre amigos de verdad creo que pase. En mi vida me he cruzado con alguno o alguna de esos que se te acercan haciendose pasar por colegas y disfrazando su egoísmo en amistad hacia tí. Todo empezó cuando, por alguna razón que desconozco, algo le llamó la atención de mí. Se presentó simpáticamente haciendose la graciosilla y enjabonándome con alabanzas que yo no entendía, pués no me conocía para empezar a lanzar juicios. Se ponía muy contenta cuando me veía, y me llamaba por teléfono. Empezamos a salir con el mismo grupo de gente y bueno, casi sin darme cuenta, la tia empezó a exigirme una llamada, una visita, etc.... Quería que le contara todo sobre mí, que había hecho, en qué trabajaba, como eran mis amigas, sobre mis relaciones, etc.... Todo esto empezó a agobiarme, pués me hacía sentir culpable si no la hacía partícipe de mi vida, todo eran reproches. Llegó el día en que me cuadré y le dije que yo tenía una vida propia y ni quería que nadie la viviese por mí, ni que nadie la tomase como ejemplo, porque ella había empezado a vestirse como yo, a peinarse como yo, a usar mi misma colonia, a ponerse a régimen si yo adelgazaba, a tontear con quien yo salía, a trabajar en lo que yo trabajaba, y así con todo lo que os podais imaginar. Era una vampiro en toda regla, no sólo quería mi sangre, también quería mi vida!.
Con el tiempo le demostré que yo no era su amiga y que nunca lo había sido, a lo que ella en un ataque de ira proyectó sobre mí toda clase de odio sin escrúpulos, ahora entiendo aquello que me dice una verdadera amiga, ojo con lo que proyectas porque eso recibiras. Lo que a la vista de cualquiera podría entenderse como una verdadera putada, a mí, me acabó haciendo un gran favor. Me libré de ella y de todo lo que le rodeaba. Me volví a sentir libre y desde entonces ha seguido siendo así.



















