
Lo prometido es deuda y hoy cumplo con ella al explicar esta historia.
Como cada día del tren a los ferrocarriles de la Generalitat. Un día laboral empezaba. Recuerdo que era época de cambios económicos en el país. Cambiaron los billetes por monedas y unas monedas por otras. Los billetes de 100 pesetas pasaron a ser una moneda, agruparon los duros en monedas de 10, 25 y 50, que cambios!. Me hacía cargo de la dificultad de las personas ciegas y de las personas mayores, ¿cuantas veces debieron entregar una moneda de 500 pesetas por una de 100?. ¿Os acordais que eran muy parecidas?. Sí las de 500 pesetas más gordas pero si no tenías una de 100 a mano era fácil confundirlas.
Pués bien, mientras esperaba a que llegara el tren, sentada, en la estación había bastante gente. A mí lado una chica sentada. Paseando arriba y abajo una señora mayor, con bastón, pelo blanco, con una piel blanca, con las mejillas coloreadas de un rosa suave y una mirada dulce, de esas señoras super monas que parecen de nata. Se me acercó y me preguntó si tenía una moneda de 100 pesetas, le dije que sí. Me preguntó si podía verla, si se la podía mostrar. Y claro, le enseño la moneda en la palma de mi mano abierta, ella la coje, (para examinarla, pensé), me mira, sonríe, y un giro de 90º la yayita se va andando poco a poco hacia mi izquierda.
- Bueno (pensé) ahora volverá.
Pero la yayita no se daba la vuelta y volvía hacía mí. La seguí con la mirada. Extrañada, sorprendida y flipada!. La señora siguió avanzando y se metió la moneda en el bolsillo.
Seguía flipando. Miré a la chica que estaba a mi lado y ella me miró con cara de circunstancias y me dijo:
- Me parece que te acaban de timar!.
- Sí, me parece que sí -le contesté.
- Menuda vieja, menos mal que no te ha pedido una de 500 pesetas! -me dijo ella-
Eso también me sorprendió, la chica que tenía al lado era muy mona, sí, así como muy dulce, y llamar a la señora "vieja" me sorprendió.
Y a pesar de todo seguí pensando que volvería a traerme la moneda, pero el tren llegó y yo me subí, la chica se subió, y la abuela siguió paseando arriba y abajo, con la moneda en el bolsillo.
Posteriomente leí en la prensa:
El camello era una abuela.
Abuela detenida por tráfico de drogas.
Las abuelas ladronas.
Detenida una abuela por colaborar con red de prostitución.
Moraleja: prefiero lo salado a lo dulce!.
Refrán: Más sabe el diablo por viejo que por diablo.